jueves, 5 de junio de 2008

Lluvia

Cuando una mentira es escuchada por más de una persona, es mentira masiva se transforma en una verdad abstracta.

Por algo será que nací un día de lluvia, y por algo será que amo tanto los días nublados, fríos y sombríos para salir a caminar. Refrescar mi cabeza, pensar sobre mi vida, lo correcto y lo que no está debidamente correcto. Cada cosa que me planteo es una error más…
Envidio a los ignorantes (no por nada dicen que la “ignorancia es bendición”), a las personas que no pueden pensar (o al menos, son como yo, y no lo demuestran); envidio a las personas que pueden hablar (expresarse de más) y no dejar que le pasen por encima; envidio, sanamente, pero al fin y al cabo es envidia o apreciación, pensar que ellos no tienen que pasar por mis mismos problemas, que más de una vez, me los creo yo, ellos ni existen. Pero como dicen por ahí, cosa que la mente vé, cosa que se crea, indirecta o directamente.
Esa gente que puede actuar sin pensarlo dos veces y pueden aceptar las consecuencias… eso es todo lo que yo no soy.
Podría pelear horas y horas con mi cabeza, y no llegar a ningún acuerdo, de un momento para otro cambio de bando, de un momento para el otro soy el vencedor y al instante el único que perdió en esta batalla.
C’est la vie se repetía en mi cabeza, supongo que a algunos les tocó ser más fuerte que otros… Quisiera ser ese tipo de persona que no le importa nada, podría, al menos, tomar más riesgos en mi vida y no ser una persona tan normal o sumisa.
Repaso las líneas de mi vida y habré expresado lo que siento (odio, dolor, etc) unas pocas veces, casi ninguna. No es miedo, por algo ALGUIEN o ALGO me hizo así, por más que no debería y no podría vivir tan así. Es asfixiante. No se puede vivir guardando TODO adentro, todas las cajas tienen límite, yo ya lo excedí. Será por eso mi inestabilidad, demasiadas cosas apiladas que quieren caer. Todo esto por una lluvia.
No se podría imaginar la cantidad de cosas que puedo llegar a pensar en un día, si solo lo que mencioné era referido a lo que me hacía pensar la lluvia.

[...]

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